Blog

Decordel en ruta ¡Oh yeah!

Nos vamos de excursión. Con la ayuda indispensable de Olatukoop y Gorka Julio vamos a tener mini gira de presentación norteña de La burbuja del emprendimiento y la atomización de la clase trabajadora.

El día 7 de junio estaremos visitando en Pamplona/Iruña visitando la librería Katakrak; el 8 en Donostia/San Sebastián en Tobacco Days (Tabakalera), y el 9 nos plantamos en Azpeitia con la gente de Olatukoop para dar la nota en un evento de emprendimiento social.

Decordel en ruta, Oh yeah!

Adelanto de novedades: en qué estamos trabajando

Hola, lectores y amigos –en muchos casos las dos cosas juntas–, veníamos a romper el silencio de los últimos días para contaros en qué estamos trabajando. Para que os pongáis el baberito, se os hagan los dedos huéspedes…o al menos no os olvidéis de nosotros.

Trabajamos contra reloj para tener los más rápidamente posible nuestros dos proyectos para antes del verano. Por un lado, USUFRUCTO, nuestra revista de miscelánea social con mirada crítica. La edición nos está comiendo bastante trabajo por la diversidad de los textos y formatos. Habrá mucho sobre cuidados, salud, habrá una entrevista importante a un nombre mítico de las artes desde una perspectiva política y se podrá encontrar un poco de todo para leer sosegadamente.

Por otro lado, estamos trabajando las galeradas de Barrionalismo, de Luis de la Cruz. Un ensayo sobre la ciudad con mirada desde abajo compuesto por mini ensayos. Muy prontito os contamos más. En la distancia, tenemos también alguna cosilla para quitarnos el recién adquirido mono de editar después de verano.

Seguimos, por otra parte, trabajando en la distribución de La burbuja del emprendimiento en librerías, de José Manuel Martínez Bedia (¡esta semana reimprimimos!), y pronto tendréis noticias acerca de una mini gira de presentaciones por el norte de España.

Os dejamos, que tenemos nosecuantasmil notificaciones en el chat de trabajo.

De leer y follar: los pobres también leen, algunos mucho

John Waters con Divine hace la tira de años

Hace un tiempo se puso de moda en las redes sociales criticar una cita del director de cine John Waters que dice “Necesitamos hacer que los libros molen de nuevo. Si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles”. Como casi todas las citas, la frase encierra algo totalitario, es una sentencia inamovible disparada como un escupitinajo que se deshace en cuanto se pretende hacer comentario de texto sobre ella.

La crítica que se vertía sobre la cita la tildaba de clasista, reduccionista y afectada. Parece obvio que los libros no son nada más que una de las muchas vías para adquirir conocimiento (reduccionista), que los valores de una persona transcienden en mucho su cultura libresca (afectado, esnob) y que… ¿los libros son cosa de las clases superiores? Un momento…

No vengo yo a rebatir las teorías del capital social ni a negar la evidencia: habitualmente, las clases trabajadoras en la base del gradiente social tienen menos oportunidad para estudiar y un acceso más complicado a la lectura que las clases dominantes. Van al cole en sistemas educativos pensados para otros, disponen de menos pasta para libros y, en general, han de vender su fuerza de trabajo en mercados de trabajo en los que las habilidades relacionadas con la lectura no resultan cruciales.

Sin embargo, al margen de algunos puntos porcentuales en la estadística de turno, los libros nunca han sido algo ajeno a la clase trabajadora. Lo sabe cualquiera que viaje en metro y observe a las mujeres trabajadoras de buena mañana –sobre todo a ellas– que precisan de volúmenes gruesos, adecuados al tiempo de transporte que necesitan para llegar a sus puestos de trabajo.

Foto de https://blog.uchceu.es/delibecracia

Durante dos años trabajé en una biblioteca pública de un barrio trabajador, un lugar humilde en el que aquel edificio era, entre otras cosas, un espacio que venía a suplir las carencias materiales de parte del vecindario. Había aire acondicionado en verano, prensa cada mañana, acceso a internet y un montón de música, cine y libros de todo tipo. Aquellos años aprendí mucho de un buen número de usuarios de la biblioteca y pude corroborar que abundan los lectores compulsivos entre todas las clases sociales.

Para muchas gentes humildes aprender a leer y escribir siempre fue visto como un tesoro, un orgullo y una herramienta emancipadora. Durante el último tercio del XIX y el primero del XX, proliferaron las escuelas nocturnas y los obreros oautodidactas, tratando de escapar al determinismo de su clase. Los periódicos de las organizaciones obreras, escritos por trabajadores en gran medida, eran su institución más importante y eran leídos a otros trabajadores por aquellos alfabetizados. Lo primero que se hacía al abrir un ateneo o una casa del pueblo era montar una pequeña biblioteca.

El libro, en suma, no fue sólo una vía de desclasamiento sino una herramienta propia de la clase trabajadora que, precisamente por ser consciente de la dificultad que los obreros tenían para acceder a las cuatro reglas, hicieron de la cultura uno de los ejes de su lucha.

Manejando los datos de una biblioteca de la Sociedad de Ebanistas de Madrid entre los años 1912 y 1913 encontramos que aquellos trabajadores leían a Blasco Ibáñez, a Dicenta, o a Galdós; a Anselmo Lorenzo y a Karl Marx; a Zola y a Gorki; sobre Amatoria sexual o Ciencia moderna… No debían ser los más los que llevaban en el morral las enseñanzas geográficas de Reclús, pero sabemos que la lectura en grupo no era tampoco una extravagancia ¿Eran estos obreros unos culturetas? ¿Unos esnobs?

Algunos de los críticos de Waters –no todos, y no faltaban razones para resaltar las limitaciones de la cita– asumían que tener una estantería con libros en casa no es cosa de pobres y daban a entender que el libro no forma parte de la cultura de las clases populares. No es verdad.

De la cita también se pueden extraer la primera parte: “Necesitamos que los libros molen de nuevo”. Y ¿por qué no? La certeza de que una persona puede interesarte por los más variados motivos, pero si encuentras en su casa unos cuantos libros que te conecten con ella, quizás hayas encontrado un hueco cómodo para quedarte conversando largo rato después de follar. Y lo mismo, o lo mismo no, unas manos para montar una barricada si se tercia.

Prometo estarte agradecido…

La formación titular de Decordel quiere deciros que sin mucha gente que hay sosteniéndola detrás no sería posible

El pasado sábado nos presentamos en sociedad por partida doble en LiberArte Latina (a cuya gente queremos dar las gracias). Os hablamos de Decordel y de La burbuja del emprendimiento…nuestro primer título por el momento. Difícil ocultar los nervios y la ilusión. Os dejamos algunas fotos del evento, el vídeo y un pequeño tesoro: la obrita teatral que interpretaron  los actores Daniel Heras y Manuel Martínez, con texto del propio autor del libro. No queríamos dejar pasar la ocasión de dar las gracias también a Carlos González Olivera por grabar y editar el vídeo.

Algunas cosas que vamos aprendiendo en el taller


Durante las últimas semanas hemos trabajado en tener a punto La Burbuja del emprendimiento, de nuestro compañero Jose. Si todo va bien, mañana o pasado tendremos la prueba de imprenta, y el 14 de abril presentamos el libro en una cantina de confianza. Queríamos que fuera una fiesta.

Por el camino hemos aprendido procedimientos (cómo solicitar el ISBN o el número de Depósito Legal), nos hemos pegado con programas de edición o diseño y hemos escuchado atentamente los consejos de nuestra imprenta. Paralelamente, estamos trabajando en USUFRUCTO, la que será nuestra revista sin periodicidad fija, reuniéndonos con dos de las autoras (hola Marta, hola Marga) y avanzando en la corrección de textos o en su diseño editorial.

Vamos a tope con escalar eso que, de forma cursi y pomposa, llaman ahora skills, pero sobre todo vamos a tope con hacer más mullida la red social que sustenta el proyecto. Hablamos por los codos y, de momento, podemos decir que crecemos como grupo sin que el roce del trabajo haga mella en la ilusión.

Estudiando lengua

Los trabajos de niños de una escuela infantil a las puertas de un descampado.

La vida, desgraciadamente, son esos huecos libres que quedan entre el trabajo asalariado y caer desplomado en la cama. Sobre esas calvas de la rutina hemos querido nosotros seguir trabajando como manera parar haciendo. O de subir la escalera mecánica al revés. O de hacer fuerza entre los cuatro para frenar la marcha de la bola del hámster. No sé.

El caso es que dos de nosotros –habrá que buscar un nombre para llamar a los habitantes de la tribu Decordel-, compartimos dos hijos que, como el resto de escolares de la Comunidad de Madrid, hoy y mañana no tienen colegio.

Los he llevado a casa de mis padres esta mañana. J. iba pertrechada de unas fichas de Lengua española. N, mi madre, le ha dicho “yo era profe de mates pero aún me acuerdo de la lengua”. “¿Lo estudias todavía? Papá creo que sí porque los fines de semana se reúne con mamá, J. y L. porque están haciendo un libro”.

Ahí vamos.

En el taller de Decordel…

Nos desnudamos frente a vosotros. Estas semanas están resultando de intenso trabajo para el colectivo editorial Decordel. Esto es, nosotros, cuatro amigos embarcados en la idea de hacer artefactos en papel (un poquito) transformadores. O que os ayuden. Tras unos cuantos meses erráticos y de titubeos, el año nuevo nos ha puesto las pilas y estamos en la recta final para lanzar nuestro primer título: La burbuja del emprendimiento y la atomización de la clase trabajadora, de José Manuel Martínez Bedia. Jose es, por cierto, uno de los nuestros.

Estas son semanas de vencer los cansancios e inercias de los trabajos asalariados para ponernos al lío. Jornadas de quemar el WhatsApp y reuniones dominicales con cerveza y niños alborotando alrededor. Días de aprender juntos un oficio que respetamos y al que nos acercamos con respeto y conciencia amateur.

Hemos hecho excursiones a librerías para sopesar y examinar el género, pequeñas sesiones de formación con programas de diseño (gracias Javi), le hemos dado la turra a las personitas mágicas de nuestro alrededor (mención especial para las que también están echando horas, como Vicky)…

…pero también seguimos aún inmersos en algunas labores más administrativas, como visitas a bancos –todo lo éticos que estos pueden ser-, aprendiendo sobre adquisición de ISBNs, imprentas…

Tenemos ya en marcha, aunque aún a medio gas, nuestras redes sociales (Facebook, twitter e Instagram). Como cuando uno va a tener un hijo, tenemos preparada ya la bolsita para el parto.

En fin, ¡qué pocas líneas ocupan lo que nos ha llevado tanto! La semana que viene ya os pondremos por aquí el diseño definitivo de la cubierta de La burbuja, lo que tenéis arriba es un boceto descartado, uno de tantos que se ha quedado en el camino pero que ha servido para tupirlo de hojas secas y hacerlo menos resbaladizo.

¡Avanti!

Nos llamamos así porque…

Libros, o pliegos, o literatura de cordel, hacen referencia a un tipo de literatura popular que se vendía en la calle y de esta manera: los cuadernillos colgaban de cuerdas. Tuvo gran éxito entre las clases populares y, desde el siglo XV al XIX, a menudo fueron los ciegos los encargados de venderlos en lugares señalados de la ciudad, de la misma manera que se vendían las frutas o la chamarilería. Aunque los temas fueron muchos, en algunas ocasiones tocaron también a los poderosos con sus vívidos relatos.

Esa imagen de las letras para todos y las letras en la calle, dispuestas en un tenderete como modernamente hemos visto los fanzines también, nos inspira al colectivo editor de Decordel para fabricar libros y revistas que gritan en la calle y que gritan entre la gente.

 

Decordel dice…¡Hola mundo!

A ocho manos y cuatro lenguas -hablando y dando cuenta del pastel de Vicky (y de unas mandarinas)- hemos comenzado el año en Decordel. Todo está a punto para dar el salto: la Asociación Cultural que nos dará cobertura legal está en trámites de constitución, estamos ultimando los detalles del que será nuestro primer título (La burbuja del emprendimiento. La atomización de la clase trabajadora) y hemos hecho un grupo de trabajo para darle el impulso definitivo a USUFRUCTO, nuestro proyecto de revista (por favor, perdonad los autores que enviasteis textos hace eones).

Os recomendamos seguirnos en Facebook, en Twitter y en Instagram. Pronto en sus pantallas páginas.

Lo último en el blog

Presentación de Barrionalismo en Madrid

Presentación de Barrionalismo en Madrid

El próximo viernes, a partir de las 20 h. se presenta Barrionalismo (Luis de la Cruz) en la Casa de la cultura y la participación ciudadana de Chamberí. Hemos querido que la primera presentación del libro fuera en un espacio rebosante de barrialidad, como es la Casa...

leer más

Sería largo y laborioso cortar la cabeza de los tiranos; es más fácil cortar el pelo de los esclavos…

Chesterton