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En el taller de Decordel…

Nos desnudamos frente a vosotros. Estas semanas están resultando de intenso trabajo para el colectivo editorial Decordel. Esto es, nosotros, cuatro amigos embarcados en la idea de hacer artefactos en papel (un poquito) transformadores. O que os ayuden. Tras unos cuantos meses erráticos y de titubeos, el año nuevo nos ha puesto las pilas y estamos en la recta final para lanzar nuestro primer título: La burbuja del emprendimiento y la atomización de la clase trabajadora, de José Manuel Martínez Bedia. Jose es, por cierto, uno de los nuestros.

Estas son semanas de vencer los cansancios e inercias de los trabajos asalariados para ponernos al lío. Jornadas de quemar el WhatsApp y reuniones dominicales con cerveza y niños alborotando alrededor. Días de aprender juntos un oficio que respetamos y al que nos acercamos con respeto y conciencia amateur.

Hemos hecho excursiones a librerías para sopesar y examinar el género, pequeñas sesiones de formación con programas de diseño (gracias Javi), le hemos dado la turra a las personitas mágicas de nuestro alrededor (mención especial para las que también están echando horas, como Vicky)…

…pero también seguimos aún inmersos en algunas labores más administrativas, como visitas a bancos –todo lo éticos que estos pueden ser-, aprendiendo sobre adquisición de ISBNs, imprentas…

Tenemos ya en marcha, aunque aún a medio gas, nuestras redes sociales (Facebook, twitter e Instagram). Como cuando uno va a tener un hijo, tenemos preparada ya la bolsita para el parto.

En fin, ¡qué pocas líneas ocupan lo que nos ha llevado tanto! La semana que viene ya os pondremos por aquí el diseño definitivo de la cubierta de La burbuja, lo que tenéis arriba es un boceto descartado, uno de tantos que se ha quedado en el camino pero que ha servido para tupirlo de hojas secas y hacerlo menos resbaladizo.

¡Avanti!

Nos llamamos así porque…

Libros, o pliegos, o literatura de cordel, hacen referencia a un tipo de literatura popular que se vendía en la calle y de esta manera: los cuadernillos colgaban de cuerdas. Tuvo gran éxito entre las clases populares y, desde el siglo XV al XIX, a menudo fueron los ciegos los encargados de venderlos en lugares señalados de la ciudad, de la misma manera que se vendían las frutas o la chamarilería. Aunque los temas fueron muchos, en algunas ocasiones tocaron también a los poderosos con sus vívidos relatos.

Esa imagen de las letras para todos y las letras en la calle, dispuestas en un tenderete como modernamente hemos visto los fanzines también, nos inspira al colectivo editor de Decordel para fabricar libros y revistas que gritan en la calle y que gritan entre la gente.

 

Decordel dice…¡Hola mundo!

A ocho manos y cuatro lenguas -hablando y dando cuenta del pastel de Vicky (y de unas mandarinas)- hemos comenzado el año en Decordel. Todo está a punto para dar el salto: la Asociación Cultural que nos dará cobertura legal está en trámites de constitución, estamos ultimando los detalles del que será nuestro primer título (La burbuja del emprendimiento. La atomización de la clase trabajadora) y hemos hecho un grupo de trabajo para darle el impulso definitivo a USUFRUCTO, nuestro proyecto de revista (por favor, perdonad los autores que enviasteis textos hace eones).

Os recomendamos seguirnos en Facebook, en Twitter y en Instagram. Pronto en sus pantallas páginas.

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Chesterton