Presentando La burbuja y tejiendo redes: crónica de la gira norteña

¿La verdad? No salimos todos los días de gira. Vale, sé que cuesta creerlo, pero es así. La semana pasada hicimos tres presentaciones en Iruñea (Katakrak), Donostia (Tobacco Days) y Azpeitia. Cada una de las tres postas en el camino de nuestra gira norteña nos dio algo diferente.

Jose y Luis salieron en coche hacia Iruñea el jueves 8. Allí nos estaba esperando Gorka Julio, de Talaios y Olatukoop, que ha sido el verdadero ideólogo-productor de la tanda de presentaciones. También, junto a Miri, el anfitrión. Eternamente agradecidos a ambos.

Todo muy de grupo de hardcore de los 90: carretera, manta y casas de amigos…pero con unas vistas preciosas en el barrio de Gros. Como en aquella época, los promotores de las giras eran otros grupos, en este caso Olatukoop, interesantísima experiencia a la que luego volveremos.

La presentación en Tobacco Days.

En Katakrak nos recibieron Imanol, Mónica y Hedoi ¡Menudo proyecto! En pleno centro histórico de Pamplona /Iruña hay una casa enorme del activismo que no deberíais perderos. Cantina, librería ¿la más grande de contenido político en el Estado? y motor intelectual de la ciudad, con casi 300 actividades anuales. Hubo conversaciones enriquecedoras sobre el libro entre bambalinas: con Laureano, que hace su tesis sobre un tema afín al libro, o Sebas, que era el delantero de nuestro equipo de fútbol de la adolescencia. Y con Mikel e Itxaso, o con una pareja que guarda celosamente la materia de su emprendimiento, o con un industrial de los de antes (que no emprendedor), cuyo nombre no llegamos a saber.

El viernes 9 fuimos a buscar a Silvia a la estación de tren. La presentación del día fue en Tobacco Days, una librería situada en el interior de Tabakalera. Si Katakrak es un proyecto colectivo -y extensivo- de vida, Tobacco es el personalísimo rincón vital de Inés. Librera y librería comparten estilo y personalidad: tiene una selección exquisita sin dejar de ser un poco la librería de barrio para una plaza central en la que la ciudad popular ha sabido apropiarse de un espacio que, a priori, pareciera diseñado para la gente de la cultura de vanguardia. Como el día anterior, la presentación fluyó con el relajo de tener una copita de vino entre las manos. El jueves presentaba Gorka, y en esta ocasión se subió al escenario Beñat Irasuegi, que dio la alternativa a Silvia García, para explicar nuestro proyecto antes de que Jose tocara lo mejor del repertorio.

Brindando con algunos de los asistentes a la presentación de Katakrak

No está bien que lo digamos nosotros –los piropeados no escriben este post– pero Silvia y José estuvieron muy bien como vocalistas.

Vuelta a la carretera y último bolo: presentación de La burbuja del emprendimiento en el marco de una reunión de Olatukoop, una impresionante red de economía social. Presentaba Amaia Oleaga, en formato entrevista, y el escenario era Sanagustin Kulturgunea, antigua iglesia reconvertida en proyecto comunitario-cooperativo con mediación del Ayuntamiento. Allí, con la ayuda de Gorka en la traducción, pudimos empaparnos de los principios rectores de su emprendizaje social y cooperativo, que pone la vida en el centro y la abundancia en el horizonte.

Gorka Julio

Uno, que fantasea en esta crónica con subirse a un escenario precisamente porque tiene una oreja enfrente de la otra, puede imaginar que lo mejor de aquellas giras musicales hardcoretas eran las cosas que sucedían de la furgo al escenario y del concierto a la celebración posterior. De la misma manera, algunas de las cosas más jubilosas de la gira norteña ocurrieron en los tiempos muertos y, en nuestro caso, se pueden contar: las conversaciones desde arriba del monte Urgull, conocer a los participantes de un programa radiofónico centrado en el mundo de los sintecho (Iñaki Huici, Juan Carlos y Olaia Duarte), la plática chispeante –y cómplice– con Iturri y con Sorkunde, los pequeños de Beñat, la amabilidad de Irune o Begoña, la alegría de Miri…y los momentos junto a otras muchas personas cuyos nombres no recordamos en este momento, pero que quedan como centelleos en la memoria de una red que se va tejiendo ante nosotros.

*Los momentos que hemos pasado hablando de lo bueno que hubiera sido que Loren hubiera estado también en la gira norteña necesitan una crónica aparte.
**Por si leyera alguien de allá arriba: en Katakrak y en Tobacco Days han quedado libros. También se puede encontar ya en Louise Michel Liburuak (Bilbo)

Fragmentos liberados: La burbuja del emprendimiento

Liberamos un fragmento de La burbuja del emprendimiento y la atomización de la clase trabajadora, de José Manuel Martínez Bedia.

Autónomo

Otro término en cuyo origen y utilización cabe detenerse es el de autónomo. La RAE, que en su segunda acepción define autónomo o autónoma como «la persona que trabaja por cuenta propia, recoge igualmente su uso como adjetivo y sustantivo».

Un autónomo, en su uso convencional, no es más que una persona que trabaja por sí misma, haciéndose cargo de sus derechos y obligaciones, y de su actividad. Por lo tanto, no debe confundirse los términos autónomo y emprendedor. Se puede ser autónomo sin ser emprendedor y viceversa. Sin embargo, sí me parece objeto de este texto el estudio del uso del término autónomo dentro de la burbuja del emprendimiento por varios motivos. En primer lugar, la mayor parte de los emprendedores son autónomos. Por otro lado, merecerá la atención del análisis principal de este ensayo la utilización del autónomo como empresario individual en beneficio del sistema, apoyándose principalmente en la sensación, cada vez más establecida, de que si no ganas dinero suficiente es porque no quieres. Si no encuentras trabajo, hazte autónomo y créatelo tú. Una suerte de puya (y pulla) liberal con la que se trata de envalentonar a los individuos en detrimento del colectivo de la clase trabajadora.

En la Historia Económica, el término autónomo se comenzó a aplicar para trabajos artesanales, algo que se mantuvo con la revolución industrial cambiando, sin embargo, el tipo de cliente objetivo en muchos de los gremios, pasando de comerciar, en su mayoría, con otros autónomos a hacerlo en muchos casos con grandes empresas, en ocasiones convertidas en sus clientes únicos.

Hay que destacar, en lo que concierne a este texto, la dificultad histórica que ha tenido el trabajador autónomo en asociarse y reivindicarse, probablemente debido a su aislamiento como individuo trabajador y a la diversidad de intereses difícilmente agrupables. Así pues, en las primeras regulaciones laborales españolas en los siglos XIX y XX, apenas se recogían derechos para los trabajadores por cuenta propia, que hasta 1976 se vieron ignorados por la legislación.

Los autónomos en España lo son por muchos motivos. En ocasiones, por desarrollar profesiones en las que de un modo independiente se atiende a muchos clientes. Las personas también se pueden hacer autónomas por necesidad, como búsqueda de una salida, por obligación legal al tener más del 25% de acciones de una empresa o porque se lo exige su empleador.

En la actualidad, es de común uso el término freelance para aquellos profesionales que ejercen su trabajo de manera autónoma. Parece sobreentenderse un grado de libertad mayor que en otros términos utilizados en el sector, tal vez por su traducción literal del inglés. Se suele aplicar a personas que han forjado una dilatada experiencia en un sector y se han decidido por trabajar sin depender de una empresa.

Emprendedores, autónomos y clase trabajadora

La caracterización y evolución de clase es un debate largo y profundo, que escapa absolutamente al contexto de este ensayo. Desde una concepción marxista clásica, la clase trabajadora vende su fuerza de trabajo a quienes tienen la propiedad de los medios de producción y se quedan con las plusvalías del trabajo ajeno. Habrá quien pueda utilizar este planteamiento para oponerse a la afirmación de que un autónomo es un trabajador. Sin embargo, tan solo una quinta parte de ellos tiene trabajadores a su cargo, por lo que difícilmente podrían apropiarse de plusvalía alguna. Por otro lado, son muchos los que, despojada la hojarasca propia de la mística del emprendedor, se quedan en trabajadores externos, cuyos ingresos dependen de una o dos empresas. Estos se parecen más al trabajador que tejía en su casa para una empresa en los primeros tiempos de la industrialización que al empresario. En este caso, como en aquél, el hecho de tener en propiedad un rudimentario telar no le hace propietario de los medios de producción, dado que su instrumental es más bien la herramienta de trabajo.

En muchas otras ocasiones, con algún trabajador a su cargo, el emprendedor se asemeja a la figura del profesional o del tendero que nunca han encontrado un acomodo claro en la tradición académica, más allá del cajón de sastre de la pequeña burguesía, en la mayoría de los casos con unas condiciones de vida antes equiparables a las de los trabajadores que a los de las élites.

Ya sea a través de un análisis de los medios de producción —que no es central en este libro— o atendiendo al entorno social en el que desempeñan sus vidas muchos de los emprendedores (o a sus niveles de renta), encontramos que la situación antropológica de una gran parte de ellos debe ubicarse en la clase trabajadora. No así de otros, claro, pero no son estos empresarios quienes son elemento central del libro.

Decordel en ruta ¡Oh yeah!

Nos vamos de excursión. Con la ayuda indispensable de Olatukoop y Gorka Julio vamos a tener mini gira de presentación norteña de La burbuja del emprendimiento y la atomización de la clase trabajadora.

El día 7 de junio estaremos visitando en Pamplona/Iruña visitando la librería Katakrak; el 8 en Donostia/San Sebastián en Tobacco Days (Tabakalera), y el 9 nos plantamos en Azpeitia con la gente de Olatukoop para dar la nota en un evento de emprendimiento social.

Decordel en ruta, Oh yeah!

Prometo estarte agradecido…

La formación titular de Decordel quiere deciros que sin mucha gente que hay sosteniéndola detrás no sería posible

El pasado sábado nos presentamos en sociedad por partida doble en LiberArte Latina (a cuya gente queremos dar las gracias). Os hablamos de Decordel y de La burbuja del emprendimiento…nuestro primer título por el momento. Difícil ocultar los nervios y la ilusión. Os dejamos algunas fotos del evento, el vídeo y un pequeño tesoro: la obrita teatral que interpretaron  los actores Daniel Heras y Manuel Martínez, con texto del propio autor del libro. No queríamos dejar pasar la ocasión de dar las gracias también a Carlos González Olivera por grabar y editar el vídeo.

Algunas cosas que vamos aprendiendo en el taller


Durante las últimas semanas hemos trabajado en tener a punto La Burbuja del emprendimiento, de nuestro compañero Jose. Si todo va bien, mañana o pasado tendremos la prueba de imprenta, y el 14 de abril presentamos el libro en una cantina de confianza. Queríamos que fuera una fiesta.

Por el camino hemos aprendido procedimientos (cómo solicitar el ISBN o el número de Depósito Legal), nos hemos pegado con programas de edición o diseño y hemos escuchado atentamente los consejos de nuestra imprenta. Paralelamente, estamos trabajando en USUFRUCTO, la que será nuestra revista sin periodicidad fija, reuniéndonos con dos de las autoras (hola Marta, hola Marga) y avanzando en la corrección de textos o en su diseño editorial.

Vamos a tope con escalar eso que, de forma cursi y pomposa, llaman ahora skills, pero sobre todo vamos a tope con hacer más mullida la red social que sustenta el proyecto. Hablamos por los codos y, de momento, podemos decir que crecemos como grupo sin que el roce del trabajo haga mella en la ilusión.

En el taller de Decordel…

Nos desnudamos frente a vosotros. Estas semanas están resultando de intenso trabajo para el colectivo editorial Decordel. Esto es, nosotros, cuatro amigos embarcados en la idea de hacer artefactos en papel (un poquito) transformadores. O que os ayuden. Tras unos cuantos meses erráticos y de titubeos, el año nuevo nos ha puesto las pilas y estamos en la recta final para lanzar nuestro primer título: La burbuja del emprendimiento y la atomización de la clase trabajadora, de José Manuel Martínez Bedia. Jose es, por cierto, uno de los nuestros.

Estas son semanas de vencer los cansancios e inercias de los trabajos asalariados para ponernos al lío. Jornadas de quemar el WhatsApp y reuniones dominicales con cerveza y niños alborotando alrededor. Días de aprender juntos un oficio que respetamos y al que nos acercamos con respeto y conciencia amateur.

Hemos hecho excursiones a librerías para sopesar y examinar el género, pequeñas sesiones de formación con programas de diseño (gracias Javi), le hemos dado la turra a las personitas mágicas de nuestro alrededor (mención especial para las que también están echando horas, como Vicky)…

…pero también seguimos aún inmersos en algunas labores más administrativas, como visitas a bancos –todo lo éticos que estos pueden ser-, aprendiendo sobre adquisición de ISBNs, imprentas…

Tenemos ya en marcha, aunque aún a medio gas, nuestras redes sociales (Facebook, twitter e Instagram). Como cuando uno va a tener un hijo, tenemos preparada ya la bolsita para el parto.

En fin, ¡qué pocas líneas ocupan lo que nos ha llevado tanto! La semana que viene ya os pondremos por aquí el diseño definitivo de la cubierta de La burbuja, lo que tenéis arriba es un boceto descartado, uno de tantos que se ha quedado en el camino pero que ha servido para tupirlo de hojas secas y hacerlo menos resbaladizo.

¡Avanti!